Se inauguró la obra Panorama de Carolina Antoniadis en la Plaza Querido de Olivos, ubicada entre las calles Corrientes y Rosales. Junto con la colaboración de Delfina Grondona y Valeria Poggio, Carolina diseñó y pintó esta intervención que excedió la mera pared, abarcando todo el entorno: bancos, mesas, columnas, rejas y hasta la parada de taxi. “¡Un hermoso espacio de arte al aire libre, lleno de alegría y colores, para todos los vecinos del Barrio de Olivos!”, destacó la artista.

Una ciudad con obras de arte se vuelve más atractiva, más disfrutable, más amigable. Y los espacios públicos ganados por el arte, se tornan más bonitos y compartibles. El estado de la plaza “Intendente Vicente Querido”, junto a la estación Olivos del ramal del Mitre dejaba mucho que desear. Graffitis, pintadas, juegos rotos y poca luz hacían a este espacio de transferencia en un lugar poco seguro para el vecino.

Todos los días almorzaban y merendaban en el lugar chicos de tres o cuatro establecimientos educativos y ellos se ocupaban de mantener el espacio en orden, pero al tratarse de una estación de transferencia del tren con la ciudad, las pintadas comenzaron a ganarlo todo. Los graffitis tapizaron las paredes de la estación y la plaza. Se pensó entonces en un programa que busca acercar a artistas de primer nivel y sus obras al vecino, evitando que queden relegadas a los museos y los ojos de un público selecto, y logrando que puedan ser disfrutadas por todos, al tiempo que contribuyen a revalorizar el espacio público.

La internveción de Antoniadis forma parte del proyecto «Viví Arte» desarrollado por Dolores Guzmán y Andrés Gribnicow. Los objetivos del programa apuntan a poner en valor espacios de la ciudad que aparecen descuidados, aprovechar grandes superficies como soporte de propuestas artísticas aportando color al paisaje y un cambio al ritmo de vida cotidiana. “Este año tenemos la puesta en valor de 8 plazas, más toda las obras del paseo de la Costa hacen a una política que apunta a que el vecino se adueñe de su calle, sus plazas, recupere la cultura del afuera y no tenga que quedarse encerrado en su casa”.

“Al principio los taxistas que trabajan en la plaza no querían saber nada con la obra”, relató por su parte Dolores Guzmán. Pero aclaró que “cuando vieron el trabajo y que los vecinos participaban decidieron acercarse y pedirnos si podíamos extendernos para cubrir su parada, y así fue que terminamos ampliando la intervención para poder sumarlos”. Guzmán confió además que llegaron a un acuerdo con los alumnos de los colegios de la zona que utilizan la plaza como espacio de esparcimiento para que se convirtiesen en guardianes del espacio recuperado y sus obras. Lo que se dice un círculo virtuoso que hace a la esencia de la vida en comunidad.

Fragmentos de la nota publicada en el portal Con Tinta Norte el 30 de agosto de 2013

 

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